El queso manchego es uno de los sabores más reconocibles y reconocidos mundialmente de la gastronomía española.

Su origen está en La Mancha, una comarca que fue bautizada por los árabes como Al Ansha (tierra sin agua) y que se extiende desde Toledo a la sierra de Cuenca y desde la Alcarria hasta Sierra Morena, ocupando 34.380 kilómetros cuadrados.

Los habitantes de la Mancha se dedican al pastoreo desde hace muchos siglos, lo cual conllevó el desarrollo de las técnicas para elaborar queso al igual que hicieron todas las poblaciones primitivas. Hay restos de cuencos, vasijas perforadas, queseras y otros utensilios en los museos de las provincias manchegas.

Por ejemplo, se encontró en Daimiel una quesera de barro fabricada en la edad del bronce. En ella se aprecian las perforaciones necesarias para poder prensar la pasta cuajada. Así sabemos que el origen del queso manchego se remonta a más de 4.000 años atrás.

Pero el mayor secreto del queso manchego es el tipo de oveja que se emplea, llamada “oveja manchega”, cuyo origen se encuentra entre los primitivos ovinos mediterráneos que formaron la primera rama de la especie adaptada a climas extremos, como el de La Mancha. Se trata de una especie que apenas ha experimentado cambios en muchos siglos.

El queso manchego aparece en muchos documentos históricos y literarios. Por ejemplo, en el inmortal Quijote de Cervantes. O en el libro de Francisco Balaguer y Primo titulado “Explotación y fabricación de las leches, mantecas y quesos de diferentes clases”, donde hace referencia a este manjar como el primero entre los principales quesos españoles.

Además, es uno de los grandes símbolos de la cultura manchega, que incluso cuenta con un museo monográfico en Manzanares (Ciudad Real), donde pueden contemplarse herramientas relacionadas con la elaboración de este queso. Por ejemplo, un brete que servía para sujetar a las ovejas mientras eran ordeñadas. Esta herramienta dio lugar a la expresión tan española de “poner en un brete” que se usa para referirse a alguien que está en un aprieto.

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