Uno de los platos que no pueden faltar en una taberna madrileña son los huevos “rotos” o “estrellados”. Se trata de un plato tradicional que, desde luego, no puede esconder en modo alguno su origen español. En realidad era muy común en las clases sociales más humildes, pero dada su exquisitez pronto se extendió a todos los niveles.

La base de este platos son huevos y patatas y, si se podía, se añadía carne de la matanza del cerdo para hacer el plato mucho más sabroso. Actualmente, se suele utilizar chistorra y jamón serrano, y también se suele acompañar con pimientos.

Evidentemente, el elemento fundamental del plato son los huevos fritos, y aunque no lo parezca, esto tiene una larga historia. Se cree que esta costumbre aparece al tiempo que se empiezan a domesticar las gallinas, en la India y en el antiguo Egipto.

Según parece fueron los fenicios los que posibilitaron cocinar el primer huevo frito, dado que comerciaban con aceite de oliva, entonces componente indispensable. Así, se calcula que el primer huevo frito fue cocinado allá por el año 1.000 A.C.

La primera referencia escrita sobre este manjar fue del filósofo árabe Averroes, quien apuntaba que para freír bien un huevo había que usar mucho aceite de oliva de poca acidez.

Además, tenemos una excelente referencia visual de 1.618 gracias a nuestro universal pintor Diego Velázquez, en su obra “Vieja Friendo huevos”. Debió ser más o menos en esa época cuando aparecieron los huevos rotos tal y como los conocemos ahora, gracias a la popularización de la patata que años antes había llegado procedente de América. Pero no fue hasta 1.846 cuando el hispanista Richard Ford, en su obra “Gathering from Spain” ya hablaba de este plato como uno de más básicos en las clases humildes españolas.

Pero como una cosa es la teoría y otra la práctica, lo mejor es que vengas a probarlos a El Anciano Rey de los Vinos. Aquí seguimos haciéndolos de la forma tradicional y es un plato muy demandado por nuestros clientes. Así que ¿cuándo vienes?