Aunque la Catedral de la Almudena que conocemos ahora es una construcción bastante reciente, esconde una larga historia. Se remonta nada menos que al año 711 cuando a causa de la invasión musulmana, los escasos habitantes de lo que hoy es Madrid, escondieron en una de la piedras de la muralla de la ciudad una imagen de la Virgen a la que llamaban “Santa María de La Vega”, o también “La Concepción Admirable”. Ésta se encontraba en un antiguo templo que se erigía donde hoy está la Catedral y que, tras la invasión árabe, fue reconvertido en mezquita.

Casi cuatro siglos después, cuando el rey Alfonso VI reconquista el territorio, se propone encontrar la figura perdida. Según cuenta la leyenda, el Rey convocó una procesión por la zona de la muralla donde se creía que la imagen había sido escondida, y de forma milagrosa una de las piedras de la muralla se derrumbó dejando a la Virgen al descubierto.

Se cree que el propio Alfonso VI había ordenado pintar en el antiguo templo, que volvía a ser cristiano, una imagen de la Virgen sosteniendo una flor de Lis, que habría sido objeto de veneración de los madrileños hasta el hallazgo de la Virgen de la Vega. La pintura puede ser admirada hoy día en la Catedral. Como curiosidad parece ser que la cara de la Virgen se inspira en la esposa de Alfonso VI, Doña Constanza, y que la flor de Lis hace alusión al origen francés de la Reina. En la actualidad la “Virgen de la Flor de Lis” se considera la patrona de los jardineros.

Y no, no es un error que la antigua Virgen de la Vega se llame ahora Virgen de la Almudena. En realidad esto también se debe a la invasión árabe. Se trata de la castellanización del término “al-mudayna”, que significa “ciudad”. Y de ahí su nombre actual.

Tras todo esto, pasó mucho tiempo hasta que se acometió la obra para levantar la actual catedral de la Almudena. Tanto que fue consagrada por el propio Papa Juan Pablo II en 1993, siendo la única en España que ha recibido tal honor.

Y seguro que después de conocer estas historias te han entrado ganas de hacer una visita a nuestra Catedral. Pues lo tienes bien fácil, porque está justo enfrente de El Anciano Rey donde después de la visita te podrás tomar un merecido refrigerio.