El Campo del Moro es una de las visitas obligadas en Madrid. Se encuentra detrás de nuestro vecino Palacio Real, y es posiblemente uno de los jardines más bonitos de España.

Su origen es bastante curioso, y parece ser que se trata del lugar donde el líder almorávide Ali Ben Yusuf acampó con sus tropas para intentar la reconquista de Madrid, perdida a manos del rey Alfonso VI. Por suerte, el intento no tuvo éxito.

El caso es que al espacio que hoy ocupa el Campo del Moro se le conocía primero como “almuzara”, y más tarde como “la tela”. Este último al parecer derivado del término “talaq”. Ambos vocablos árabes significan algo así como “campo de torneos”, y precisamente eso fue lo que tuvo lugar en ese espacio durante mucho tiempo, hasta que Felipe IV decidió trasladar este tipo de espectáculos al parque del Buen Retiro.

Durante el reinado de Isabel II, en 1844, se decidió crear unos jardines que estuviesen a la altura del propio Palacio Real. El encargado de diseñarlo fue Narciso Pascual y Colomer, arquitecto mayor del Reino. Sin embargo, no se llevó a cabo hasta finales del siglo XIX por parte de Ramón Oliva.

En 1931 fue declarado espacio histórico artístico, y desde entonces puede ser disfrutado por todos los visitantes que lo deseen. Y además, está muy cerca del Anciano Rey de los Vinos para que antes o después de tu visita puedas recrearte con el auténtico sabor de una tradicional taberna madrileña.